Una obra fundamental para comprender quién ejerce realmente el poder político y por qué las minorías organizadas terminan siempre gobernando a las mayorías.
Gaetano Mosca
1896; ampliada sustancialmente en 1923
Teoría de las minorías dirigentes / tradición elitista italiana
La organización de la autoridad política y el papel de las minorías que ejercen o influyen directamente en el gobierno
¿Quién gobierna realmente una sociedad? Gaetano Mosca parte de una observación tan sencilla como incómoda: independientemente de que un régimen se llame monarquía, aristocracia o democracia, las funciones de gobierno nunca son ejercidas directamente por toda la población. En toda sociedad políticamente organizada aparece una minoría gobernante y una mayoría gobernada.
Mosca llama clase política a ese grupo relativamente reducido de personas que participa directamente en el gobierno o ejerce una influencia importante sobre él. Su ventaja no reside necesariamente en una supuesta superioridad natural, sino en un factor especialmente decisivo: la organización. Una minoría coordinada puede actuar de manera mucho más eficaz que una mayoría numerosa pero dispersa.
La obra va bastante más allá de afirmar que «unos pocos gobiernan». Mosca estudia cómo se forman esas minorías, cómo justifican su autoridad, cómo se renuevan y qué ocurre cuando dejan de incorporar nuevas fuerzas sociales. Su problema de fondo es comprender las tendencias que organizan el poder político más allá de las definiciones formales con las que cada régimen se presenta a sí mismo.
La división entre gobernantes y gobernados constituye una característica recurrente de las sociedades organizadas. Incluso cuando el poder se atribuye formalmente al pueblo, las tareas efectivas de dirección, administración y decisión terminan concentrándose en grupos comparativamente pequeños.
Una minoría organizada dispone de una enorme ventaja frente a una mayoría cuyos integrantes actúan separadamente. El poder no depende únicamente de cuántas personas comparten un interés, sino también de su capacidad para coordinarse, construir organizaciones y actuar colectivamente.
Las clases gobernantes buscan una base moral y jurídica que haga su autoridad comprensible y aceptable. El derecho divino, la voluntad popular o determinadas doctrinas sobre la nación pueden cumplir esa función, no como simples engaños, sino como formas mediante las cuales las sociedades explican el ejercicio de la autoridad.
Las minorías gobernantes no son necesariamente grupos inmóviles. Mosca distingue entre tendencias que favorecen su renovación mediante la incorporación de nuevos elementos sociales, y tendencias que buscan convertir el acceso al poder en algo cada vez más cerrado y hereditario. Cuando una clase dirigente pierde capacidad para renovarse, puede terminar alejándose de las fuerzas que están surgiendo en la sociedad.
Mosca cuestiona la idea de que el sistema representativo convierta literalmente a la mayoría en gobernante. Los candidatos, partidos y organizaciones siguen siendo minorías organizadas. Sin embargo, la posible virtud del sistema representativo consiste en permitir que distintas fuerzas sociales se organicen, compitan entre sí e influyan sobre quienes gobiernan.

Estos tres conceptos articulan el núcleo analítico de La clase política y permiten estudiar cualquier régimen político más allá de sus definiciones formales.
«En todas las sociedades [...] aparecen dos clases de personas: una clase que gobierna y otra que es gobernada.»
— Gaetano Mosca, Elementi di scienza politica, cap. II.
La pregunta de Mosca conserva una enorme actualidad porque obliga a distinguir entre quién posee formalmente la soberanía y quién ejerce concretamente el poder.
Una democracia puede proclamar que el poder pertenece a la ciudadanía y, al mismo tiempo, depender cotidianamente de dirigentes partidistas, legisladores, altos funcionarios y grupos económicos capaces de coordinar recursos e influencia.
Su análisis también permite evitar una conclusión demasiado fácil. Reconocer la existencia de minorías dirigentes no significa que todos los regímenes sean iguales ni que la democracia sea simplemente una fachada.
Mosca llegó a valorar el sistema representativo precisamente porque puede ampliar el número de fuerzas sociales capaces de intervenir en la política y establecer contrapesos al predominio de una sola burocracia o grupo gobernante.
La pregunta decisiva, por tanto, no es simplemente si existen minorías dirigentes, sino cómo se forman, qué tan abiertas permanecen, qué fuerzas sociales incorporan y qué mecanismos permiten controlarlas, renovarlas o desplazarlas. Leer a Mosca obliga así a ir más allá de «¿quién manda?» y preguntar también: ¿cómo llegó hasta ahí y qué puede impedir que permanezca indefinidamente?
Mosca obliga a mirar detrás de las palabras con las que los regímenes políticos se describen a sí mismos. Su teoría puede incomodar tanto a quienes imaginan que la voluntad popular se transforma directamente en gobierno, como a quienes reducen toda política a una conspiración de élites homogéneas.
Mosca, Gaetano. (2004). La clase política. Selección e introducción de Norberto Bobbio. Fondo de Cultura Económica. La introducción de Bobbio sitúa la obra dentro de la tradición elitista y ofrece un punto de entrada insuperable para lectores universitarios.
Si te interesa seguir explorando las grandes ideas que han dado forma a la política y al ejercicio del poder, visita la sección «50 clásicos para entender el poder» en Apuntes críticos: notas para entender el poder, donde revisamos algunas de las obras más influyentes de la historia del pensamiento político.
Biblioteca del poder (30)