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Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil

John Locke · 1689/1690 — Una de las obras fundacionales del liberalismo político moderno y de la teoría constitucional contemporánea.

Ficha básica

Sobre el autor y la obra

Autor: John Locke

Publicación: 1689 / 1690

Corriente intelectual: Liberalismo clásico, contractualismo, pensamiento constitucional moderno

Tema central

El origen legítimo del poder político, los derechos naturales, el consentimiento de los gobernados, la propiedad como derecho fundamental y los límites del gobierno civil.

Locke escribe en un momento decisivo para la historia política inglesa, cuando las disputas entre el Parlamento y la Corona ponen sobre la mesa la gran pregunta: ¿de dónde viene la autoridad del gobernante?

¿De qué trata esta obra?

El Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil es una respuesta directa a quienes justificaban el poder absoluto de los reyes. Locke propone una idea decisiva y radical para su época: ningún gobierno es legítimo por naturaleza, por herencia o por simple fuerza. La autoridad política sólo puede justificarse cuando surge del consentimiento de personas libres e iguales.

La obra parte del llamado estado de naturaleza. A diferencia de Hobbes, Locke no lo concibe como una guerra permanente de todos contra todos, sino como un estado de libertad e igualdad regido por una ley natural que impide que los hombres se destruyan entre sí. Sin embargo, ese estado es frágil: faltan una ley común claramente establecida, un juez imparcial y una fuerza capaz de hacer cumplir las decisiones. Cada persona puede volverse juez de su propia causa, y eso debilita la protección de los derechos.

Por eso, los individuos deciden constituir una comunidad política. El gobierno nace para preservar lo que Locke llama "propiedad" —término que en su obra abarca la vida, la libertad y las posesiones—. El Estado no crea esos derechos; se constituye exclusivamente para protegerlos. Cuando la autoridad deja de cumplir ese fin y se convierte en amenaza, rompe la confianza que le dio origen y puede ser legítimamente resistida.

Ideas principales

Los cinco pilares del argumento de Locke

1

Igualdad natural

Ningún ser humano nace con autoridad política sobre otro. La libertad no es ausencia de reglas, sino vivir conforme a una ley que no depende del capricho ajeno.

2

Consentimiento

El gobierno civil no se funda en la conquista ni en la tradición, sino en el acuerdo mediante el cual los individuos se integran voluntariamente en una comunidad política.

3

La propiedad

Cada persona es dueña de su trabajo. Al mezclarlo con los bienes comunes de la naturaleza, puede apropiarse legítimamente de ellos, con límites iniciales de no desperdiciar y dejar suficiente para los demás.

4

Poder legislativo

El legislativo es el poder supremo de la comunidad, pues establece leyes generales para el bien público. Sin embargo, esa supremacía no lo vuelve absoluto ni arbitrario.

El derecho de resistencia

Una de las aportaciones más audaces de Locke es su teoría del derecho de resistencia. Cuando el gobierno actúa fuera de la ley, invade la propiedad, somete al pueblo a una voluntad arbitraria o intenta destruir la libertad de la comunidad, deja de ser autoridad legítima.

La resistencia no es un permiso para rebelarse ante cualquier desacuerdo ni ante cualquier política impopular. Es un recurso extremo frente a la traición del encargo político: cuando el gobernante convierte el poder que le fue confiado en instrumento de opresión, disuelve el vínculo que lo legitimaba y el pueblo recupera el derecho de actuar.

El estado de naturaleza: Locke vs. Hobbes

La diferencia entre Hobbes y Locke no es sólo académica: determina qué tipo de gobierno se considera legítimo. Si el estado de naturaleza es una guerra permanente, se justifica un Leviatán absoluto. Si es un estado de libertad imperfecta, basta con un gobierno limitado que proteja los derechos ya existentes.

Arquitectura del poder

La organización del poder político según Locke

La comunidad política

Los individuos ceden el derecho de ejecutar la ley natural a la comunidad mediante el contrato social.

Poder legislativo

Poder supremo, pero no absoluto. Establece leyes generales, conocidas y orientadas al bien público.

Poder ejecutivo

Aplica las leyes de forma continua. Debe subordinarse al legislativo y actuar conforme a la ley establecida.

Poder federativo

Gestiona las relaciones exteriores de la comunidad: guerra, paz y alianzas con otros pueblos.

Locke todavía no formula la separación de poderes en el sentido moderno que después desarrollará Montesquieu, pero ofrece una arquitectura conceptual básica para pensar que el poder debe estar organizado, limitado y orientado al bien público.

"Allí donde termina la ley empieza la tiranía, si la ley es transgredida para daño de alguien."

— John Locke, Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil, §202

Lo que Locke quiere decir

La ley no es simplemente una herramienta de orden: es la garantía de que el poder tiene límites. Cuando un gobernante actúa por encima o al margen de la ley para perjudicar a sus súbditos, ya no ejerce autoridad legítima, sino tiranía. La legalidad formal no basta: la ley debe orientarse al bien de la comunidad.

Su vigencia actual

Esta frase conserva una tensión permanente: hay gobiernos que concentran poder, manipulan la ley o presentan el orden como excusa para debilitar libertades. Locke nos recuerda que la pregunta sobre la legitimidad del poder nunca puede darse por resuelta de una vez para siempre.

¿Por qué sigue siendo relevante?

El Segundo Tratado sigue siendo importante porque plantea una pregunta que atraviesa toda la política moderna: ¿cómo impedir que el poder creado para proteger a las personas termine dominándolas?

Gobierno limitado y derechos previos al Estado

Locke establece que los derechos no son una concesión del poder, sino preexistentes a él. El Estado se constituye para protegerlos, no para otorgarlos ni para suprimirlos a conveniencia del gobernante.

Herencia constitucional

Su influencia es visible en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, en las primeras constituciones liberales y en la idea misma de que toda constitución debe proteger libertades frente al poder.

Libertad e instituciones

Locke no defiende una libertad aislada de la vida común, sino una libertad protegida por leyes generales. Su argumento permite comprender por qué la obediencia política no debe confundirse con sumisión ciega.

¿Vale la pena leerlo hoy?

Sí. Leer a Locke hoy permite volver a una de las ideas más poderosas de la política moderna: el poder no pertenece al gobernante, sino a la comunidad que lo autoriza. Su obra ayuda a entender por qué los derechos no deben depender del humor del gobierno, por qué toda autoridad necesita límites y por qué la defensa de la libertad exige instituciones capaces de contener el abuso.

Referencia recomendada

Locke, John. Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil. Un ensayo acerca del verdadero origen, alcance y fin del Gobierno Civil. Traducción, prólogo y notas de Carlos Mellizo. Madrid: Alianza Editorial.

Sobre esta colección

Esta reseña forma parte de «50 clásicos para entender el poder», una serie de lecturas comentadas disponible en Apuntes críticos: notas para entender el poder. Un recorrido por las obras más influyentes del pensamiento político occidental.

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